Caravaggio y la camara obscura.

¿Calcar es hacer trampa? Así lo hemos sentido todos desde el colegio. Valoramos más un dibujo hecho a pulso o a mano alzada que uno calcado de otra imagen. A pesar de ello, esta técnica es muy utilizada por multitud de artistas, que suelen calcar el boceto primeramente trabajado en esbozos sucesivos.


(Dibujo de Moebius de colección propia. Dibujo de Kim Jung Gi de https://www.academiac10.com/kim-jung-gi-o-cuando-los-problemas-tecnicos-dejan-de-ser-un-problema/ )
Con todo, el calcado es habitual como parte del proceso creativo. La mayor parte de los artistas que trabajan en el entorno digital ejecutan sus trabajos a partir de capas superpuestas. Esto simplifica mucho la tarea del calcado o del autocalcado, ya que se pueden perfeccionar sucesivos bocetos de una o varias figuras empleando capas transparentes que luego se eliminan o se ocultan. Muchos artistas emplean esta técnica a partir de un dibujo resuelto por vía tradicional, es decir, con lápiz y papel. E igualmente se utiliza esta técnica para combinar diversos bocetos aislados y crear conjuntos complejos de personajes. Lo que se gasta en electricidad se ahorra en tiempo y en goma de borrar.
La técnica moderna del calcado también sirve para ampliar dibujos utilizando un proyector. Así, se proyecta la imagen sobre el papel o lienzo, pared o cualquier otro soporte, y se traza el boceto definitivo siguiendo las líneas de lo proyectado. Tal procedimiento simplifica mucho el trabajo, y en modo alguno puede considerarse una trampa. Sirve solo para el primer esbozo: el acabado y los colores, si los hay, debe trabajarlos el cerebro y la buena mano de quien ejecute la obra, por más que la imagen proyectada oriente el resultado. Otros sistemas de trasladado, como la cuadrícula ampliada, no son menos artificiosos ni menos válidos.
A quien le parezca que son trucos sucios o tramposos, se le puede retar a dibujar una imagen proyectada en un lienzo o en un papel. Con toda certeza los resultados serán paupérrimos, a no ser que quien siluetea ya domine la técnica y el arte de la pintura y el dibujo.
Hace algunos años, el artista británico David Hockney llamó la atención sobre el más que posible empleo de técnicas similares al calcado en los maestros de la pintura, ya desde el siglo XV. Es sabido que el holandés Vermeer empleó la técnica de la camara obscura y otras en sus elaboradísimos interiores. Y también sabemos que, hasta Vermeer, el empleo de dicha técnica podía entenderse como un proceso tan innoble como el calcado en nuestros días escolares. Al menos, entre su clientela. Por esta razón, los artistas se guardaban mucho de comunicar este truco profesional a los no iniciados. El conocimiento secreto, lo llama David Hockney, y ha publicado con él un libro con ese título, que resulta bastante difícil de encontrar y es de apasionante lectura. Quien sienta curiosidad por él también puede buscar el documental con el mismo título que se halla en YouTube. Al final de esta entrada dejaré los enlaces.

La cámara oscura o camara obscura consiste ni más ni menos que en un espacio oscuro —una habitación o un recinto creado con maderas y cortinajes— con un agujero abierto al exterior en el que se sitúa una lente de aumento. El exterior se proyecta en el interior de manera inversa, es decir, boca abajo e invertidas la izquierda y derecha también. Tal imagen ofrece claridad suficiente como para ser trasladada a un papel o un lienzo, trazando o calcando su proyección. Hockney ha hecho notar que, en algunas composiciones de pintores de los siglos XV, XVI y XVII, se dan cita algunos pequeños fallos que delatan esta técnica. A veces, vemos personajes extrañamente zurdos (se le pasó al artista prever esa contingencia al invertir la imagen) o tenemos partes de un cuadro que no se resuelven con la misma nitidez o perfección que otras.


Si analizamos los cuadros de Caravaggio desde esta perspectiva, veremos que el uso de la cámara oscura es más que probable y aun evidente, sobre todo en su período romano y el primero napolitano, tan nítidos y llenos de detalles minuciosos. También en Malta, sobre todo en su Wignacourt y la famosa Degollación de San Juan, en el oratorio de la concatedral. Y, tras su apresurada fuga de la isla de los caballeros de San Juan, que pasaron de ser sus protectores a ser sus perseguidores, encontramos que en las pinturas de Sicilia este uso sería muy parcial o imperfecto, como si emplease una lente peor tallada o no emplease lente en absoluto. Igual, en su último periodo napolitano.
Las noticias coetáneas sobre el modus operandi de Caravaggio no refieren uso de lente alguna, aunque sí dicen que el artista no permitía que nadie lo viese pintar. También sabemos que no hacía boceto previo de ningún tipo, y que en sus pinturas hay algunas marcas con mango de pincel por toda indicación o esbozo de las figuras. Todo ello llevó a David Hockney a suponer con perspicacia el empleo de camara obscura en los cuadros del artista lombardo. Las razones de Hockney me parecen muy puestas en razón, y de ese modo decidí incorporar la posibilidad cierta de este proceso y su tratamiento narrativo en mi novela La isla de Caravaggio. Hay algún momento de relevancia en ella en el que se puede entender que Caravaggio emplea camara obscura, así como se puede entender también que en otros momentos no lo hace.

En La isla de Caravaggio se apunta, pues, el empleo de esta tecnología novedosa en su tiempo junto al empleo de la técnica tradicional. Es un detalle revelador y asombroso solo hasta cierto punto. Estamos en el clímax del renacimiento y el albor del barroco, cuando la observación directa se privilegia sobre la norma y la tradición. También es el amanecer de la óptica. No es ocioso que sean precisamente coetáneos Galileo, Kepler y Caravaggio. Pero esa ya es otra historia.

- Enlace a La isla de Caravaggio y otras obras de Dativo Donate.
- Muerte de Moebius, Dativo Donate en Náufragos en tiempos ágrafos
- El conocimiento secreto, de David Hockney (video en YouTube)






Debe estar conectado para enviar un comentario.